Manifiesto
Diseñamos jardines adaptados a las condiciones reales de la urbanización y el terreno: orientación solar, sombra, mantenimiento, circulación y escala arquitectónica.
La contemplación y la funcionalidad no son objetivos opuestos. Nos guía la historia de los jardines, el análisis realista de cada espacio y el momento que están atravesando nuestros clientes.
Un jardín es el resultado de un diálogo entre el sitio y quienes lo habitan.
El modo en que percibimos un espacio condiciona las posibilidades que somos capaces de descubrir en él. La cotidianeidad puede privarnos de la creatividad y el flujo dinámico del movimiento en un determinado lugar.
Los límites de un sitio pueden sugerir refugio, apertura, intimidad, contemplación o encuentro. Cada jardín o intervención responde de manera distinta a esas posibilidades.
El jardín es un espacio vivo y en movimiento.
Creamos espacios resistentes, armónicos y sostenibles capaces de integrarse naturalmente a la vida diaria.
Contemplamos los usos de tránsito y permanencia como dos fenómenos opuestos que se encuentran. La elección de la vegetación se ajusta a la personalidad del espacio y las necesidades de quienes nos contactan.
Un jardín existe tanto para el entorno natural como para las personas que lo imaginan.
La contemplación suele estar presente en la creación de jardines. Si bien es una característica asociada a ciertas tradiciones paisajísticas, creemos que la sola presencia del jardín nos conecta con una serie de sensaciones y realidades cada vez más ausentes en la vida contemporánea.
Por eso nos interesa pensar el jardín no solamente como una composición vegetal o una solución arquitectónica, sino como una experiencia habitable y viva en el tiempo.
Los jardines cambian para perdurar y mantener el sentido de su origen.
Con frecuencia el paisaje queda reducido a formas llamativas, gestos arquitectónicos o, en el extremo opuesto, a enfoques ecológicos desvinculados de la experiencia cotidiana de quienes habitan un lugar.
Creemos que las intervenciones más pequeñas pueden convertirse en lugares capaces de albergar memoria, refugio y encuentro, incluso en espacios donde predomine el movimiento y la circulación.
El jardín es vida y a eso nos avocamos.
No buscamos producir espacios indiferentes ni paisajes intercambiables. Nos interesa ir más allá de los límites físicos. Los jardines son lugares donde habitan experiencias humanas y ocurre la conexión con la vida natural.
Creemos que todo jardín, por pequeño que sea, puede transformarse en un lugar con presencia propia, capaz de acompañar la experiencia humana y renovar el vínculo con el mundo vivo.